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Diputado Santurio, Santiago – LLA – Sesión 29-04-2024

Santiago Santurio 29 de abril de 2024 1 min de lectura

A fin de considerar los proyectos:
◽ – 𝗟𝗲𝘆 𝗕𝗮𝘀𝗲𝘀 y puntos de partida para la libertad de los Argentinos.
◽ – Ley sobre medidas fiscales paliativas y relevantes.

Honorable Cámara de Diputados de la Nación
República Argentina.

𝗣𝗹𝗮𝘆𝗹𝗶𝘀𝘁:

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Transcripción del video

Tiene la palabra a continuación el diputado por La Libertad Avanza, Santiago Santurio.

—Muchas gracias, presidente. Lo primero que quería decir es que no sé por qué hacen esto; claramente, si se ponen a criticar a su familia porque a usted no lo pueden criticar, de mi parte le digo que debe estar orgulloso de la familia que tiene, eso primero. Porque la degradación de la discusión pública es lo que hace que el rechazo a todos sea más que legítimo: cuando los ciudadanos empiezan a decir que los políticos no sirven para nada, que son todos unos chorros, que son unos corruptos, que lo único que hacen es perjudicar la vida, cuando uno ve este tipo de debates lo que hace es darles la razón. Ponerse a gritar no va a solucionar el problema de ninguno de los 47 millones de argentinos, y eso es lo que nos trajo hasta acá, a esta situación.

Esta ley viene de un largo debate: ya a finales de diciembre entró el proyecto al Congreso, y venimos de 4 meses de debate, tratamiento en el recinto en general, tratamiento en particular, vuelta a comisión, un nuevo dictamen, y ahora nos encontramos acá. Me acuerdo de que en enero, cuando comenzó el debate, la discusión pública de un sector de la política y de los medios de comunicación tenía dos grandes dudas: si iba a llegar la hiperinflación, y cuánto iba a durar el gobierno, si llegaba a marzo o a abril, decían, como Semana Santa. Hoy nos encontramos con que el presidente Javier Milei tiene un 57% de imagen positiva, que la hiperinflación ya empieza a quedar en el pasado —no sin un gran esfuerzo del gobierno y de todos los ciudadanos—, y ahora la pregunta es cuándo comienza el crecimiento de la economía, solamente 4 meses después de 20 años de clara decadencia de la Argentina.

Y por eso es que nos encontramos en este momento en el debate de la Ley Bases, que se llama Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, cuyo único fin es que las familias, los emprendedores, los empresarios, puedan desarrollar su pleno potencial. Entender que no es la política la que va a sacar el país adelante, sino que es la creatividad, el esfuerzo, el sacrificio que hace cada una de las personas, cada uno de los emprendedores, cada uno de los empresarios, día a día; mientras acá ven cómo regular y cobrar impuestos, hay otros que están viendo cómo generar riqueza. Y por eso es que proponemos esta ley, y estamos convencidos de que va a ser un cambio de modelo, que es el modelo que necesita la Argentina para empezar a crecer y para dejar de caer en la pobreza como estamos cayendo, para dejar de crecer en la desigualdad, porque se llenan la boca hablando de igualdad, y mientras gobernaron la desigualdad creció y los ricos fueron más ricos, a ustedes, que tanto les molestan los ricos en su gobierno.

Muchos cuestionan las emergencias declaradas —económica, financiera, energética—, la declaración de emergencia. Me parece que es evidente, y lo evidente no se explica, decían algunos filósofos. Esto es necesario porque el gobierno y el presidente tienen dos desafíos grandes: por un lado, trazar un rumbo claro para la Argentina, que la saque del estancamiento que tenemos hoy; y por otro lado, la velocidad con la que nosotros vayamos por ese camino, porque los ciudadanos no pueden esperar, porque venimos de décadas de decadencia. Tener un Estado ágil, con los recursos necesarios para lograr el crecimiento, es fundamental, no es menor; es un recurso que han usado muchísimos gobiernos, que muchos de los que hoy van a votar en contra se lo dieron a otros gobiernos, lo cual no me parece menor.

Y acá hay un punto central que para nosotros es fundamental, porque nosotros entendemos que aquí hay una batalla cultural: entender cómo funciona el Estado y qué responsabilidad tiene. El Estado es el único causante de la inflación, que es el principal problema que sufren los argentinos hoy en día; es el principal responsable de la deuda; y es el principal responsable de la presión impositiva que cae sobre todos los argentinos, sobre todas las empresas, y en especial sobre las pymes, que son las que más les cuesta pagarla. Le voy a pedir permiso para leer, presidente, ya que ahora son todos reglamentaristas: durante mucho tiempo no les importó ni la Constitución ni los reglamentos, suspendían a voluntad garantías constitucionales sin ningún tipo de problema, nos encerraron, no nos dejaron trabajar, no nos dejaron estudiar, ahí el Estado era omnipotente. «Solo el Congreso puede imponer las contribuciones», artículo 17 de la Constitución; solo el Congreso puede imponer las contribuciones, que sean equitativas y proporcionales a las posibilidades de los contribuyentes.

Desde enero del 2012, el empleo estatal creció un 35%; o sea, si había 100 empleados, ahora tenemos 135. A su vez, 30.000 empresas argentinas cerraron durante ese período de tiempo; es decir, el Estado crecía a costa de que el sector privado iba reduciendo su tamaño, íbamos en el camino contrario. El Estado debe ser eficiente, debe ser pequeño, para dejarle al privado hacer lo que sabe hacer, la función propia que tiene el sector privado y no el Estado. Si no entendemos esto, difícilmente vamos a salir de acá. Entender que el aumento de funcionarios públicos no es gratis, entender que cuando hablamos de que el Estado gaste más no es gratis: no hay nada gratis en el Estado; en general, sale carísimo cuando lo hace el Estado y no lo hace el privado. Bajo el eslogan del «Estado presente», que se llenan la boca, que lo tratan como si fuera un principio, un dogma incuestionable, cuasi religioso, nosotros vemos que bajo este eslogan del Estado presente lo único que sufrimos son políticos devoradores de impuestos, reguladores seriales, que transformaron los organismos y las dependencias del Estado en yacimientos de empleados públicos que solo sirven a intereses personales y políticos, pero ningún beneficio, ni han mejorado la calidad de vida de ninguno de los argentinos. Y ese es uno de los problemas que tenemos.

Por eso es que nosotros proponemos una reforma del Estado, del empleo público, para que todos los empleados públicos presten un servicio a los ciudadanos, no a la política, y que cuando ingrese un funcionario público al Estado, sea para que cumpla un servicio, no un pago político, no una estructura, no un familiar. En este punto, también, algo no menor en la ley son los fondos fiduciarios, fondos que la mayoría de los gobiernos han creado, han hecho uso y abuso, fondos que, bajo la excusa de alguna política pública, se han transformado realmente en cajas negras, con poca transparencia, con poco control, con auditorías que dejan muchísimo que desear. Y otra gran demanda que nosotros tenemos es de transparencia; hoy sé que a muchos les molestan las auditorías, para nosotros es fundamental un Estado transparente que rinda cuentas, que se sepa lo que pagan los contribuyentes con su esfuerzo, que se sepa dónde va, porque mientras nosotros estamos cómodos, hay otros que están muy incómodos.

Lo mismo ocurre con la obra pública, que es una larga historia de corrupción, escándalo, ineficiencia: obras públicas pagadas en su totalidad que no han empezado, o están con muy pocos avances, hay ejemplos por todos lados. Acá, de vuelta, vemos que el Estado tiene un rol ineficiente y no propio; por eso entendemos que la apertura a que el privado pueda realizar la obra pública es un bien, para que se hagan más y mejores obras públicas y a menores costos. Porque acá siempre importa gastar, pero nunca lo que sale ese gasto, porque, claro, en el Estado uno gasta lo que no recauda, o sea, lo que no le costó esfuerzo. Esa es la cultura que nosotros venimos transmitiendo año a año, gobierno a gobierno, en la Argentina, y eso no va más, eso se acabó: el Estado tiene que entender, y todos los gobiernos y políticos tenemos que entender, que cada gasto que nosotros hacemos requiere un esfuerzo más que significativo a todos los ciudadanos. Por eso estamos muy bien cuando hablamos de Estado presente, pero sepamos que el Estado presente no es gastar sin ningún tipo de consideración al esfuerzo del contribuyente, porque es muy lindo hablar del gasto si uno no es el que lo paga, y eso es lo que nos ocurre.

Ahora, el mayor riesgo que tenemos en la Argentina hoy es no cambiar, hacer que parezca que todo cambie pero que no cambie nada, que es lo que viene ocurriendo durante 20 años en la Argentina. Esto ocurre con las leyes laborales: a todos les molesta, a un sector por lo menos le molesta muchísimo hablar de modernización laboral, de que cambie el empleo, «que se ponen en riesgo los derechos de los trabajadores». Hoy tenemos 6 millones de empleados en el sector privado de manera formal y 8 millones en el sector privado en la informalidad: 8 millones de personas que no gozan de ningún derecho, y para los que se hizo la vista gorda, se miró para un costado durante muchísimo tiempo y no se cambió nada. Y esto lo que hizo, bajo un esquema de altos impuestos, una industria del juicio laboral, una presión impositiva fuertísima en medio de una crisis económica histórica... Por eso es que lo que nosotros proponemos es terminar con la industria del juicio laboral, con las multas, con este sistema que desincentiva totalmente el blanqueo y el registro de los empleos, y se parte de la premisa, parece, de que el empresario es una persona que no quiere contratar, que lo que más le gusta es echar gente y no contratar. Es imposible pensar el crecimiento del país si no entendemos que el empresario es un benefactor social, es el que genera riqueza, es el que genera verdadero empleo. Porque les molesta que el empresario contrate, pero que el Estado contrate no hay ningún problema, porque ahí no la pagamos nosotros, la paga el contribuyente; ¿quién la paga? El empresario, al que nosotros salimos a perseguir con más impuestos, más regulaciones. Ese es el problema que nosotros tenemos.

Ahora, el procedimiento administrativo, que es otro capítulo fundamental, es este despotismo burocrático del que ya se hablaba: que haya un trámite infinito, la administración pública llena de burocracia, llena de permisos, de papeleos, de trámites, de demoras. Y nosotros agregamos un principio rector, que es la eficiencia burocrática: que ante la demora y el silencio se considere positivamente, a favor del ciudadano, en los casos que corresponda; eliminar trámites innecesarios, que lo único que terminan haciendo es recaudar impuestos para sostener trámites, que esos trámites solo generan un impuesto nuevo. Es como el faro que ilumina las piedras que lo sostienen: no sirve ni las piedras ni el faro, pero está el faro por las piedras, y las piedras para sostener el faro, en ese círculo ridículo en el que estamos en la administración pública hace décadas. Pero a todos les gusta inventar un nuevo impuesto, a todos les gusta inventar un nuevo trámite, una nueva comisión, un nuevo organismo.

En energía, la crisis energética está clarísima, el retraso en las tarifas es grave. De vuelta: no es que no se pagaban las tarifas, claro que se pagaban, ¿con qué?, con el impuesto inflacionario; cuando la gente perdió poder adquisitivo por la inflación descontrolada, por la emisión descontrolada, ahí se estaban pagando las tarifas. Es mentira que no había esfuerzo para pagar las tarifas, claro que lo había, ¿de dónde pensaban que salía ese dinero para sostenerlo con subsidios? Lo que pasa es que se montaba una ficción de que la gente tenía un número más grande de plata en su bolsillo, pero cuando salía a comprar podía comprar menos. Y nosotros, en tan solo 4 meses, estamos bajando significativamente la inflación, y no lo dice este gobierno, lo dicen todas las consultoras económicas, cuando antes decían que eso no iba a pasar, que era una mentira, que la inflación había crecido, que estábamos en peores condiciones. Hoy tenemos reservas en el Banco Central positivas, títulos cotizando muchísimo más que lo que era en el año 2018, una inflación en clara baja; las condiciones... nos estamos volviendo un país confiable, que es lo necesario para crecer. Por eso, en el sector energético lo que nosotros buscamos es que haya nuevos actores, que sea más competitivo, que la salida sea exportando, no cerrando importaciones, porque no hay forma de generar riqueza si no hay ingreso de dólares.

Y por último, me quiero referir al RIGI, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones. Estamos compitiendo con la región, tenemos que entender que tenemos que ser un país atractivo para las grandes inversiones, para que elijan la Argentina; tenemos todas las condiciones, los recursos naturales, la geografía, la materia prima, tenemos las mentes para hacerlo.

—Diputado, le pido que vaya finalizando, por favor.

—Ya finalizo, presidente. Pero el Estado tiene que sacar el pie de encima; tenemos que entender que la función principal del Estado es defender la vida, la libertad y la propiedad. Todo lo que nos corra de este objetivo atenta contra la función principal del Estado. Muchísimas gracias.

—Muchas gracias, diputado Santurio.