Santiago Santurio, Diputado Nacional

Mientras la izquierda dice Estado, Estado, Estado. Nosotros decimos Dios, Patria y Familia.

Santiago Santurio Diputado Nacional · Provincia de Buenos Aires

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Principios
innegociables

El Estado existe para proteger lo que ningún hombre puede ceder —su vida, su libertad y su propiedad—. No para administrarlas, ni redistribuirlas, ni decidir quién las merece. Sobre esa convicción se ordenan estos principios.

01

La vida es sagrada e innegociable

No hay libertad posible si no hay vida. No hay proyecto político, económico ni social que pueda construirse sobre el descarte de personas. Defender la vida desde su primer latido no es una postura religiosa: es el fundamento lógico de cualquier orden justo. Si las personas tienen dignidad —y no precio—, entonces ninguna conveniencia ideológica puede justificar su eliminación.

02

La libertad no se concede: se protege

Los gobiernos no crean derechos. Los derechos preexisten al Estado, que solo tiene legitimidad en tanto los garantiza. Cuantas más leyes, cuantos más burócratas, cuanta más casta vigilando la vida del hombre común, menos justa es esa sociedad. La libertad real no es un eslogan: es la capacidad concreta de vivir sin que nadie —ni el Estado, ni ninguna élite— te diga cómo pensar, cómo criar a tus hijos o de qué te podés apropiar con tu esfuerzo.

03

La propiedad es el soporte material de la dignidad

Sin propiedad no hay autonomía. Sin autonomía no hay familia. Sin familia no hay sociedad que valga. Quienes atacan la propiedad privada —ya sea con impuestos confiscatorios, regulaciones asfixiantes o redistribución forzada— no están construyendo igualdad: están destruyendo la única herramienta que tiene el hombre común para construir su futuro con sus propias manos.

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